Cada vez que hablamos de algo con una connotación hacia la cultura moderna o «pop» usamos un lenguaje codificado. Cada vez que lo hacemos nos topamos con diferencias idiomáticas regionales, culturales y subculturales a las que debemos enfrentarnos. La metanfetamina es conocida por muchos nombres y muy diferentes incluso entre el inglés y el español: Metanfetamina, Cristal, Tina, Cristina Aguilera, Hielo, Vidrio, Crystal Meth, Crystal, Crissy, Tina, Crank, Speed, Shards, Glass, Ice, Go, Whizz, Dope… ¿Te das cuenta?
No importa cual sea su nombre, el cristal es un estimulante.
Al igual que otros estimulantes comunes, como la cafeína, el chocolate y la cocaína, el uso de metanfetaminas provoca una reacción instintiva natural de «lucha o escape» (como cuando sabemos que algo no está bien y nuestro cuerpo se paraliza o reacciona – a esta reacción natural se le conoce como «lucha o escape») que altera o cambia varias de las funciones naturales del cuerpo como: aumento en el ritmo cardiaco y por lo tanto la presión arterial; se dilatan las pupilas de tus ojos; te sientes muy alerta y como si tuvieras más energía; sientes una motivación física y no te para la boca – aún cuando lo que dices quizá no tenga el menor sentido para las demás personas. Por otro lado, otras funciones disminuyen: como el hambre, la sed y la necesidad de dormir. Estas son funciones que pudieran intervenir con el instinto de «lucha o escape» que nace por supervivencia.
El color que tiene la metanfetamina varía enormemente y depende de su calidad o pureza. Cuando está menos procesada y es más barata, se le conoce como «crank» y su color varía en tonos de un café medio grasoso que a veces tiene motas negras. A la metanfetamina se le conoce como «cristal» porque esta es la apariencia de su forma más deseada para usar. Por lo general se le encuentra, observa o adquiere como una sustancia entre transparente y blancuzca que se asemeja a los pedazos largos y delgados de un vidrio roto. Los cristales se pueden ingerir o fumar tal cual se encuentran, pulverizar para inhalar, o disolver en agua para ser inyectada o introducida por el ano utilizando una especie de jeringa sin aguja (método conocido como «booty bump» y que es pronunciado «booti bomp»).